domingo, 12 de enero de 2014

¡Qué cunda el ejemplo!

Si siempre deberíamos optar por abandonar los limitantes y desfasados libros detesto, en las actuales circunstancias y en ciernes de otro cambio masivo de libros, se convierte en una necesidad social y de conciencia el abandonar los libros

Y, por supuesto, no cambiarlos por cárceles digitales. No se le pueden poner puertas al campo educativo actual en el que abrir horizontes debe ser la cuestión.


  • Son todavía poquitos, aunque van a más, pero los colegios pioneros llevan ya muchos años funcionando sin libros de texto por elección. 
  • Profesores y alumnos pactan proyectos de investigación cada curso y utilizan diversos materiales para conseguir los objetivos educativos. 
  • Las nuevas tecnologías son claves en la renovación educativa.
Las mochilas pesan poco en el colegio La Navata, el Trabenco o el Palomeras Bajas (Madrid). Y en el Norai o el Vallseca, de Palma de Mallorca, el Virgen de Monserrate, de Torremendo (Alicante) o el Amara Berri, de San Sebastián. Son algunos de los centros públicos que han renunciado a los libros de texto. Son poquitos aún, pero representan una experiencia a la que cada vez se suman más centros.

Profesores y alumnos negocian el currículum. Hay cosas innegociables, como que hay que aprender a sumar o a leer, pero los chavales escogen el tema de un proyecto sobre el que investigarán ese curso y los profesores organizan a partir de ahí el material escolar. 


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