jueves, 27 de noviembre de 2014

Formato tabla y trabajo cooperativo

Este post surge de un ejemplo que trataba de ser gráfico en una charla y que por la cara de los asistentes no logró serlo y de la reflexión de un trabajo cooperativo con los hombres de bronce (@lalaboralef y @reyesAGGH). Ya sé que algunas amigas no terminan de entenderlo (@blogmaniacos, @londones e @inmatics), pero somos un equipo. Quizás, si les habló de ubuntu o de "yo soy porque nosotros somos", seguro que lo entenderán.

Hablaba del trabajo en equipo y utilizaba el símil de una tabla en la que los bordes no se percibían a la hora de imprimirlos, pero que sus celdas, estaban ahí si veíamos el documento original.

Trataba de reflejar así, la manera de sentarse los alumnos en nuestra enseñanza, sobre todo, en secundaria, donde le trabajo colaborativo y en equipo es la excepción.

De uno en uno y tiro porque me toca. Tiro que mata toda creatividad y curiosidad y desarma cualquier intento de aprender a trabajar en grupo. Calladitos están mejor.

Nuestros alumnos, generalmente, se sienten enjaulados. Es cierto que los barrotes no se perciben a simple vista, pero, por ello, no dejan de existir.

Es cierto, que el sistema, el aumento de alumnos por aula, la consiguiente disminución del tamaño de las mismas y el precario espacio con el que cuentan los centros, cada vez más, dificulta la creación de "aulas clase" o "aulas materia", pero nuestra predisposición dominante, orienta a los alumnos a cualquier cosa menos a la colaboración.

No hemos sido educados, ni como docentes, ni como estudiantes, para el trabajo cooperativo ni colaborativo.

En ese marco, no podemos educar en la colaboración y el trabajo en equipo, salvo que nos lo planteemos y nos autoformemos de manera autodidacta y cooperativa.

Lo de los "hombres de bronce", viene de nuestra peculiar manera de trabajar, ya sea a través de encuentros físicos o virtuales. Siempre partimos de la idea de uno de los componentes de EducaAppsAventura. La idea pasa a otro de los componentes del grupo, que literalmente no la destroza, sino lo siguiente, Posteriormente pasa al tercer componente y más de lo smismo. La destroza. Y vuelta a empezar.

Lo cierto, es que a pesar de los pesares, terminamos encontrando un punto de acuerdo que nos enriquece a todos.

Nuestros alumnos se sienten encerrados en celdas. Celdas que no son visibles a ojos encerrados, pero que precisamente son eso, celdas.

Un profesor trata de "innovar" sentando a los alumnos de 4 en 4 y a la mañana siguiente se encuentra de nuevo con la disposición "celdil". Y vuelta a empezar.

Ese día lo soporta con normalidad, pero a medida que pasan los días y las situaciones se repiten, nuestro "porfe inn" va desistiendo.

Los alumnos tratan de responder a las situaciones requeridas, pero pronto comprenden que las celdas son inamovibles y con ellas se va su creatividad y su curiosidad.

Es paradójico que en el mundo laboral se valore cada vez más el saber trabajar y colaborar en amplios y diversos equipos y en la enseñanza sigamos tan distantes de ellos.

Por la eliminación de las celdas en educación y por el trabajo cooperativo.

P.D.: el compañero @reyesAGGH

Publicar un comentario en la entrada