sábado, 26 de abril de 2014

Efecto Pigmalión en la escuela. Rosenthal-Jacobson

Efecto Pigmalion en la escuela,  Experimento llevado a cabo por Robert Rosenthal y Leoneore Jacobson en 1963.

Existen 4 factores que operan en la mediación de las predicciones de auterrealización en las clases, pero no solo en ellas que los profesores emplean con los niños que tienen mejores expectativas
  1. Factor clima: los profesores tienden a crear un clima más cálido en torno a los alumnos de los que se espera más. Son más agradables con ellos, tanto en lo que les dicen como en los canales no verbales de comunicación.
  2. Factor input. Los profesores enseñan más materia a los niños que tienen más expectativas.
  3. Factor "oportunidad de respuesta".  Los niños tienen más de una oportunidad para responder si el profesor espera algo de ellos. Les preguntan más veces y les dejan contestar más ampliamente. Incluso les ayudan a dar forma a sus respuestas trabajándolas conjuntamente.
  4. Factor Feedback. Cuando más se espera de un niño, más se le alaba, más se le refuerza positivamente para conseguir un buen resultado.
Una de las maneras de saber cuando el profesor no tiene grandes expectativas sobre un niños es cuando admite una respuesta de baja calidad. O sea, que realmente no empleará una respuesta insuficiente. Quizás porque piense que el niño no es bastante listo como para aprovechar una clarificación adicional.

En los dos casos, la realidad subjetiva se convirtió en el elemento que anuló los factores objetivos de la situación. 

La información que recibimos sobre nuestra buena o mala conducta y la forma en que somos tratados puede cambiar nuestra manera de actuar y la visión que tenemos de nosotros mismos.

Los maestros habían alentado sutilmente e inconscientemente el rendimiento que esperaban ver. No sólo que pasan más tiempo con estos estudiantes, sino que también eran más entusiastas acerca de su enseñanza y no de manera no intencionada mostraban más calidez con ellos que con los otros estudiantes.

Como resultado, los alumnos especiales se sentían más capaces e inteligentes. 

Una reflexión sobre nuestra manera de tratar a los alumnos se hace necesaria.

El investigador Robert Pianta ofrece sugerencias para los profesores que quieren cambiar su comportamiento hacia los estudiantes con problemas:
  1. Observa cómo interactúas con cada estudiante. ¿Cómo se enganchan? ¿Qué te parece que les gusta hacer? Observa lo que pueden entender, todo lo que son capaces de hacer.
  2. Escucha: trata de entender lo que los motiva, cuáles son sus objetivos y cómo te ven, sus compañeros de clase y las actividades que les asignan.
  3. Entabla una conversación: Habla con los estudiantes sobre sus intereses individuales. No ofrezcas consejos u opiniones, sólo escucha.
  4. Experimenta: Cambia la forma de reaccionar ante comportamientos desafiantes. En lugar de responder con rapidez en el momento, tomar un respiro. Date cuenta de que su comportamiento podría ser una manera de llegarte.
  5. Conoce: Cada semana, pasa tiempo con los estudiantes fuera de tu papel como "maestro". Deja que los estudiantes elijan un juego u otra actividad no académica que les gustaría realizar contigo. Tu trabajo consiste en no enseñar, sino ver, escuchar y narrar lo que ves, centrándote en los intereses de los estudiantes y lo que hacen bien. Este tipo de actividad es muy importante para los estudiantes con los que a menudo se tienen conflictos o evitamos.
  6. Interésate por lo exterior: Conoce lo que les gusta hacer fuera de la escuela a tus alumnos. Que sea un proyecto para que te muestren el uso de algún medio en el que se sienten cómodos: la música, el vídeo, la escritura, etc. Encontrar el tiempo individual y de grupo para que puedan compartir esto con el profesor. Observa y escuchar cómo es de experto, motivado e interesado cuando realiza actividades que le gustan. Después trata de ver y pensar en la escuela a través de sus ojos.
  7. Reflexiona: Piensa en tus propios mejores y peores maestros. Haz una lista de cinco palabras que describa cómo te sentías en tus interacciones con ellos. ¿Qué era lo mejor y lo peor te hacía sentir? En concreto, ¿qué hicieron o dijeron que te hizo sentir de esa manera? Ahora piense en cómo tus estudiantes te describirían. Anota que podrían decir de ti y por qué. ¿Cómo tus expectativas o creencias dan forma a la manera en que te miran? ¿Existen paralelismos en sus creencias y sus respuestas?
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